Es cierto que la actividad lúdica es muy importante en el proceso de aprendizaje, y no sólo la actividad física, sino toda aquella actividad que produzca placer en el ser humano. según Carmen Frívida, en su publicación “Espacio lúdico escolar en el aprendizaje de los estudiantes de la enseñanza media”:
“Todo juego sano enriquece, todo juego o actividad lúdica sana es instructiva, el estudiante mediante la lúdica comienza a pensar y actuar en medio de una situación que varía. El valor para la enseñanza que tiene la lúdica es precisamente el hecho de que se combinan diferentes aspectos óptimos de la organización de la enseñanza: participación, colectividad, entretenimiento, creatividad, competición y obtención de resultados en situaciones problemáticas”
Los jugadores de Cartas Magic afirman que este juego fue creado por Richard Garfield para potenciar capacidades de estudiantes universitarios en Estados Unidos. Más allá de la interpretación literal, hemos podido observar que manifiestan sus expresiones con admiración. Se sienten muy emocionados al hablar del juego y casi consideran que los mejores jugadores de Cartas Magic son las personas más inteligentes que existen.
Considero que los juegos de estrategia sí pueden ayudar a desarrollar muchas habilidades, encontrar soluciones creativas a los problemas, aumentar la capacidad de abstracción. Sin embargo, pienso también que son delicados y hasta peligrosos.
He conocido personalmente grupos de personas que se reunían a jugar este juego, y con algunas de ellas aún mantengo relación. Lamentablemente, muchos de estos casos han derivado en una ludopatía muy fuerte.
Los juegos logan captar tanto la atención de los jugadores que pueden llevarlos a obsesionarse con ellos y tener un es tilo de vida que gire alrededor de la actividad lúdica. Los casos que conozco tienen problemas de socialización, falta de voluntad para cooperar con la gente que está alrededor (cuando el jugador está en plena actividad lúdica), problemas de rendimiento.
La consecuencia que me parece más grave es que el jugador llega a vivir para la ficción que propone el juego, sintiéndose feliz cuando gana o supera un nivel y muy deprimido cuando lo logra. Debido a esto, se deja de lado la vida “real”, y por ello vienen los problemas ya mencionados.
Como se menciona en nuestro trabajo teórico, los jugadores no tienen la voluntad ni la capacidad de poder de aceptar la realidad. Viven una realidad de sueños en donde se imaginan la vida que llevarán el día que consigan una ganancia grande con sus apuestas. Se creen importantes, maravillosos, al conseguir una meta del juego o hablar de éste con los de más. No posen firmeza emocional, solamente se sienten emocionalmente confortable cuando está en pleno juego. Sienten que pueden evitar la responsabilidad de la madurez de la vida real a través del juego.
Si bien estas características son un caso extremo, considero que se dan, en diferentes niveles. Pienso que, lo que deben los jugadores cuando alardean de las capacidades que se desarrolla con un juego (y así justifican su obsesión), es a diferenciar el juego como medio y el juego como fin.
El juego es un medio muy útil para desarrollar capacidades que luego pueden aplicarse a la vida real. Sin embargo, considerar el juego como fin en sí mismo puede traer muchísimos problemas en la vida de una persona; y esto ocurre en muchísimos jugadores de Cartas Magic.
“Todo juego sano enriquece, todo juego o actividad lúdica sana es instructiva, el estudiante mediante la lúdica comienza a pensar y actuar en medio de una situación que varía. El valor para la enseñanza que tiene la lúdica es precisamente el hecho de que se combinan diferentes aspectos óptimos de la organización de la enseñanza: participación, colectividad, entretenimiento, creatividad, competición y obtención de resultados en situaciones problemáticas”
Los jugadores de Cartas Magic afirman que este juego fue creado por Richard Garfield para potenciar capacidades de estudiantes universitarios en Estados Unidos. Más allá de la interpretación literal, hemos podido observar que manifiestan sus expresiones con admiración. Se sienten muy emocionados al hablar del juego y casi consideran que los mejores jugadores de Cartas Magic son las personas más inteligentes que existen.
Considero que los juegos de estrategia sí pueden ayudar a desarrollar muchas habilidades, encontrar soluciones creativas a los problemas, aumentar la capacidad de abstracción. Sin embargo, pienso también que son delicados y hasta peligrosos.
He conocido personalmente grupos de personas que se reunían a jugar este juego, y con algunas de ellas aún mantengo relación. Lamentablemente, muchos de estos casos han derivado en una ludopatía muy fuerte.
Los juegos logan captar tanto la atención de los jugadores que pueden llevarlos a obsesionarse con ellos y tener un es tilo de vida que gire alrededor de la actividad lúdica. Los casos que conozco tienen problemas de socialización, falta de voluntad para cooperar con la gente que está alrededor (cuando el jugador está en plena actividad lúdica), problemas de rendimiento.
La consecuencia que me parece más grave es que el jugador llega a vivir para la ficción que propone el juego, sintiéndose feliz cuando gana o supera un nivel y muy deprimido cuando lo logra. Debido a esto, se deja de lado la vida “real”, y por ello vienen los problemas ya mencionados.
Como se menciona en nuestro trabajo teórico, los jugadores no tienen la voluntad ni la capacidad de poder de aceptar la realidad. Viven una realidad de sueños en donde se imaginan la vida que llevarán el día que consigan una ganancia grande con sus apuestas. Se creen importantes, maravillosos, al conseguir una meta del juego o hablar de éste con los de más. No posen firmeza emocional, solamente se sienten emocionalmente confortable cuando está en pleno juego. Sienten que pueden evitar la responsabilidad de la madurez de la vida real a través del juego.
Si bien estas características son un caso extremo, considero que se dan, en diferentes niveles. Pienso que, lo que deben los jugadores cuando alardean de las capacidades que se desarrolla con un juego (y así justifican su obsesión), es a diferenciar el juego como medio y el juego como fin.
El juego es un medio muy útil para desarrollar capacidades que luego pueden aplicarse a la vida real. Sin embargo, considerar el juego como fin en sí mismo puede traer muchísimos problemas en la vida de una persona; y esto ocurre en muchísimos jugadores de Cartas Magic.
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